Dos años después

La esperanza no es lo último que se pierde. De hecho, se pierde cuando ves que no hay avances, que no hay luces, que no hay nada.

La esperanza se pierde cuando la realidad te choca de frente y te das cuenta que nadie va a buscar más porque no hay dónde más hacerlo.

La esperanza se esfuma cuando te das cuenta que tu abuelo desapareció y que nunca va a volver, que no lo van a encontrar, en parte porque nadie lo busca, en parte porque no tienes la plata para lograr que lo busquen, en parte porque no es posible seguir levantando cada piedra de cada cerro en que podría haber estado.

Sin cuerpo no hay muerto, pero tampoco hay esperanza de encontrarlo.

Después de dos años hay poco de donde aferrarse.

Después de dos años lo que queda es seguir adelante, cargando la pena que nos dejaste ese 11 de mayo de 2014, el día que te perdiste para nunca más aparecer Pinto.

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