Gordiflacos, razones para amarlos con locura <3

dicaprio El concepto de gordiflaco lo leí el otro día en una nota del diario. Me pareció interesante, porque a los 30 uno asume que jamás andará de la mano con un Alexis Sánchez o un modelo de comercial de yogurt griego o de perfume de Paco Rabanne, entonces hay que buscar algo más cercano a las posibilidades. Recordemos también que lo más cerca que estoy de ser un Angel de Victoria´s Secret son un par de calzones y las alas que me tatué en la espalda (y que amo, claro), así que uno tiene que concentrarse a las posiblidades que tenemos, pero también cachar que no estamos buscando solamente el cuerpo perfecto, sino que como me dijeron por ahí, a ese gordiflaco que asume su guata y la lleva con dignidad. La tendencia, está representada a nivel multiuniversal por el washito ailovyu de Leonardo DiCaprio (que hay que decirlo, desde que es mensajero de la paz de la ONU está cada vez más mino), y debería haber más como él ohmaigash!!! Pero, concentrándonos, lo importante acá es por qué amamos a los gordiflacos. Daré aquí algunas de mis razones vitales**. 1. Guata digna. Sí, porque al igual que nosotras, cuando llegamos a los 30 y cachamos que aunque vayamos un año seguido al gimnasio no seremos como Lucila Vit ni como cualquier Angel de la marca de ropa interior más linda del mundo mundial, ellos asumen la guata cervecera y la llevan dignamente. El gordiflaco no es guatón indigno, asume las no calugas, pero aunque las asume, igual intenta hacer deporte una vez a la semana para mantener esa guata en el límite de lo aceptable, tampoco es volverse loco y que se salga todo de control. Y es por eso que nos gusta. Porque es asumido. Además que igual es bacán abrazar al gordiflaco y tener de donde agarrarse. 2. No tiene atados en invitarte a comer un pedazo gigante de torta rebosante de chocolate y manjar. Porque al igual que tu, sabe que los pequeños placeres de la vida están en esos detalles, y aunque después terminas odiando ese pedazo de torta que te hará sudar la gota obesa en el gimnasio, agradeces que no te miren con cara de “en serio te vas a comer eso!?”. 3. Te invita a salir y al día siguiente a hacer un poco de deporte. Porque el brillo del gordiflaco está en que le gusta carretear, comer rico, pero también se pega el alcachofazo y como dije antes, hay que mantener la guata en el límite de lo aceptable. Por lo mismo, no se hace atao en invitarte a hacer deporte después de haberse tomado hasta la molestia en una salida anterior. El gordiflaco sabe. En definitiva, el gordiflaco te quita presión. Porque no estamos hablando de un cuerpo perfecto, es un cuerpo normal, que asume sus debilidades y sabe sus fortalezas. Aunque cabras, hay que irse con cuidado porque hay riesgos altos de ser fulminadas por ese maldito y sensual gordiflaco que después no puedes sacar de tu mente. Hay que quererlos, pero sin caer en el exceso. Aunque tengo a algunos en mente con los que caería en todos los excesos. Maigod. Que el pulento los guarde en su reino (o los mande por mi camino). **Cualquier relación con la realidad puede ser coincidencia y totalmente intencional. Sorry 😛

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