La familia no se elige… los presidentes latinoamericanos dan prueba de ello

El escándalo por el supuesto tráfico de influencias protagonizado por el hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos y su esposa Natalia Compagnon, terminaron por sepultar el prestigio de una política cada vez más herida y agonizante. Nos muestra que los líos familiares no son exclusivos de la gente de a pie, que todos tenemos a ese familiar que hace movidas truchas, que te pide plata y no la devuelve, y de cierta forma humaniza la política de una forma indebida.

En fin, muestras de que la familia no se elige ya hay muchas, pero tranquilidad chilenos, esto no es exclusivo de nuestra larga y angosta faja de tierra. No es necesario ir mucho más lejos para encontrar otros ejemplos… Argentina. Parto por los hermanos trasandinos porque, ay, ellos si que tienen atados. Los numeritos de la familia Kirchner dejan al caso Dávalos como casi una anécdota. La última que está dando vueltas son las supuestas cuentas bancarias de Máximo Kirchner (hijo de la presidenta Cristina Fernández), en Estados Unidos e Irán. Además, la justicia de ese país investiga irregularidades administrativas en una cadena de hoteles dirigidos por Máximo y su hermana Florencia.

Perú. Los vecinos del norte tienen sus propios entuertos, sin ir más lejos, el hermano de Ollanta Humala, Antauro, cumple condena efectiva en la cárcel por la muerte de seis personas en un levantamiento militar durante el gobierno de Alejandro Toledo. Mientras, otros hermanos del presidente lo acusan de ser débil y manejado por su esposa, Nadine Heredia, la que además es presidenta del Partido Nacional, al cual pertenece su esposo. Por cierto, hubo una gran polémica cuando se insinuó que Nadine pudiese postular a la presidencia, y la oposición de ese país no pierde oportunidad de buscar (y eventualmente encontrar) irregularidades que puedan dañar la popularidad (ya bastante dañada) de la familia Humala-Heredia.

México. Que la política mexicana es como de teleserie de Televisa está más que comprobado. El presidente Enrique Peña Nieto es guapo-guapo, y la primera dama, Angélica Rivera, actriz de profesión y ex estrella de la tevé. El escándalo estalló cuando se supo de la construcción de una lujosa mansión en el Distrito Federal, propiedad de Rivera, y que fue bautizada como “la Casa Blanca”. Al final, y para destrabar la polémica, la primera dama tuvo que salir en cadena nacional anunciando la venta de la propiedad (que no estuvo exenta de críticas, pues se vendió a muy buen precio), y cual culebrón, el mandatario tuvo que entregar una declaración completa de su patrimonio.

Brasil. En el país de la samba y la caipirinha la protagonista es la propia Dilma Rousseff, implicada en uno de los mayores casos de corrupción de los últimos años y que ha arrasado con gran parte de su gabinete a través del presunto desvío irregular de dineros de la petrolera estatal Petrobras a diversos miembros del gobernante Partido de los Trabajadores.

Como dice el dicho popular de las abuelitas… en todas partes de cuecen habas… Maigod.

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